20101021

Vigía

¿Cuánto tiempo más seguirás dominando el panorama? Un día te pusiste de pie sobre la ciudad y no le has abandonado jamás, has llorado con ella después de ver la devastación y has reído también con ella en días de carnaval. Siempre atenta a lo que ocurre, prestas oídos a las melodías de los cilindremos que ya de memoria te has de saber: Cielito Lindo y La Vida en Rosa; tienes labios mudos y sigues guardando secretos dentro de tu fiel estructura y siempre puntual avisas de la hora.

Esos colores te hacen ver como un gendarme, un vigía y un amigo, ofreces la cara más amable, el techo mas estable y la sombra más fresca para los días de calor, estás llena de vida y aún así te han dejado decaer. El brillo de tus primeros años se ha ido, el vaivén de la tierra no te ha podido mover en sus arranques de locura, has servido como ejemplo para tus hermanos más jóvenes y te ganaste la admiración de los mayores, miras a todos desde lo alto pero jamás has sido orgullosa, hasta eres graciosa, finges en ocasiones estar inclinada, como imitando ala niña de Pisa. Eres parada obligatoria para el viajero que la ciudad visita, ya no eres la más alta, tu hermana menor la Mayor te arrebasó, pero eres tu quién ofrece la vista más detallada de la ciudad, de las paredes naturales que nos rodean, en días despejados de los amantes dormidos cubiertos de su suave sábana de nieve, del ajetreo de los palacios, del sonido del viento que se cuela por las rejas de tu parte más alta, eres quién más cálida y amistosa se muestra ante el mundo.

Antes en éste mismo valle a unos pasos de dónde tu estás se erguían orgullosos y fuertes los templos de antiguos dioses, majestuosamente adornados con imaginería y cosmogonía de una cultura que languidece en nuestros tiempos, tu no contienes imaginería alguno, tampoco eres un templo, pero sin embargo tu misma eres ya una diosa inmortal, ha dejado huella a rasgar el cielo, una nueva generación, un camino que abre paso al futuro, coexistes con palacios y templos de centenas de años, eres joven y fuerte, delicada y graciosa.

¿Puedes imaginarte en el medio de un lago rodeada del verdor de los montes, de la frescura del aire limpio y de un cielo tan claro y azul que se refleja en el agua, o es el agua la que se refleja en el cielo? Sería hermoso ver en ese inmenso azul ver tu reflejo en ambos, siendo parte de esos dos elementos, siendo tu la fusión entre ellos. Torre de viento y lluvia.